miércoles, 19 de diciembre de 2007

COMPLEMENTO CIRCUNSTANCIAL
Hambre histórica
(por Yolanda Vallejo. La Voz 19/12/07)

No hay quien lo entienda. Primero nos dijeron que la Navidad era una época para estar en familia, hacer regalos y cantar villancicos. Luego llegó el Sr. Scrooge y todo el mundo decía que las navidades eran un horror, que no había que desearle felicidad a nadie, que los regalos eran un coñazo y que los villancicos pertenecían a esa época de nuestro pasado donde las mocitas se apoyaban en los quicios de las mancebías. Más tarde vuelven a decirnos que la Navidad es maravillosa sobre todo si se tienen niños -Ana Rosa Quintana dixit- y que había que arrinconar a la pseudoprogresía de pañuelo palestino, buscando en el baúl de la abuela ese detalle encantador que haría de nuestros hogares el mejor sitio para recibir con una fuente de Ferrero Rocher. Y ahora nos salen con que en estas fiestas decembrinas -así es como debemos llamarlas ahora- se imponen la austeridad y el conejo, que todo está muy caro, que no son tiempos para la lírica. En fin.
Aunque si lo piensa, todo se reduce a un mismo denominador común, algo que nadie ha podido desterrar del panorama navideño por mucho que se hayan empeñado. En el fondo, lo único que tenemos claro es que hay que comer. Comer con los compañeros como si todos nos lleváramos bien y nos consideráramos amigos, comer con la familia como si realmente fuésemos una, comer sin orden ni concierto polvorones y turrones -¿por qué se compran siempre dos tabletas de turrón del duro si nadie lo prueba? ¿quién se come los mantecados de canela del surtido?-, comer sin reparos el contenido dudoso de la cesta de Navidad que le regalaron en su oficina, comerse los canapés lamiosos que sobraron de la noche anterior, comer marisco congelado como si fuera a llegar una guerra nuclear Comer, esto es lo que nos une. Realmente este país no tiene memoria histórica. Lo que tiene es hambre histórica. Y mucha.

lunes, 17 de diciembre de 2007


AUNQUE DIGA BLAS INFANTE

(Pasodoble de
"Los Yesterday")

Aunque diga Blas Infante
"andaluces levantaos",
perdón que no me levante,
pero estoy mejón sentao.
Bueno, me vi´á poner de pie,
me vi´a´dejar de tonterías.
Venga, una, dos y tres:
"qué bonita Andalucía".
Vamos a ponernos serios,
que vamos a cantar el himno:
"Los andaluces queremos
volver a ser lo que fuimos"
...lo que fuimos antigüamente,
pobrecitos y vasallos,
siervos de terratenientes
y de chulos a caballo.
Si este pueblo se disparata
con la boda de una matavacas
y la niña de una duquesa
...Si este pueblo se le arrodilla
a una espada y a una mantilla,
este pueblo me da vergüenza.
Menos rollos de verdes mares,
de campiñas y de olivares,
que así luego nos luce el pelo.
Castas
...después te ponen la serie de Emilio Aragón
pim, pom... con sus castas,
y aparece en el más ínfimo escalón
de su estrecha jerarquía,
el servilismo mamón
de las marmotas de Andalucía.

jueves, 13 de diciembre de 2007

El tintero digital

Medina

Medina Sidonia. Pueblo cabeza de la comarca de La Janda. Durante muchos años, pueblo al que perteneció Benalup, cuando tenía el apellido tan "denostado" de "de Sidonia". De esos lodos, viene quizás hoy el rencor que se le guarda a ese rincón, por el que pasaron numerosos pueblos y culturas que dejaron huella en sus calles.

Lo más llamativo para el benalupense de a pie, con respecto a Medina, quizás haya sido la difícil situación vivida en los ochenta. Esa independencia por la que tanto se luchó y que tantas trabas encontró. Ese “menosprecio” hacia la evolución y el desarrollo de Benalup como municipio, y al de sus habitantes como tales. Luego llegó la independencia y el polémico término concedido del que ya nadie se acuerda. Un término donde cualquier benalupense estira la pierna y pone un pie en Medina. Un término donde se nos quedó fuera una de nuestras señas de identidad: el Monasterio del Cuervo, hoy privatizado y, según últimas noticias, restaurado no se sabe bien para qué.

Todo eso quizás sea cierto. Pero más allá, también Medina son la gente que la conforman. Muchos de ellos, actuales esposos, esposas, novios o novias de algunos benalupenses. Muchos de ellos, con trabajo o lugar de ocio en Benalup. Muchos de ellos, ex-asidonenses (meinatos) convertidos en benalupenses de pro, y sé bien de lo que hablo.

Y, aparte de la gente, está el pueblo en sí. Un pueblo hermoso, rico en paisajes y rincones donde, como decía más arriba, dejaron huella numerosas culturas que hoy han salido a flote gracias al azar o a bien sabe usted qué.

Lo que está claro es que últimamente se están haciendo muy bien las cosas en Medina. Y no hablo de los dulces de las monjas o de las Aromas de Medina, que están muy buenos. Hablo de la cantidad de actividades culturales que se desarrollan en el municipio. La última se celebró pocos días atrás. Hablo de la jornada de puertas abiertas de Medina, que permite al visitante conocer los rincones más históricos que tiene el pueblo y los patios más bellos, decorados y cuidados por los vecinos, y todo regado por una serie de actividades y talleres donde participa casi todo el pueblo. Así da gusto, por lo de la participación, digo.

Bien pensado, y siempre al nivel exigible a un pueblo como Benalup, ¿no se podría ir mirando a nuestros vecinos con otros ojos, alabar eso que hacen y tomar ideas para aplicarlas a nuestro pueblo? Quizás no fuera tan difícil. Es cuestión de darle importancia a un patrimonio y unos rincones que, nosotros, a nuestra manera, también podríamos tener.

Juan Pedro Aguilera Román

martes, 11 de diciembre de 2007

La Cuarta Guerra Mundial (Documental)


Una guerra sin campo de batalla, una guerra sin enemigo, una guerra en todos los sentidos.

Miles de guerras civiles, una guerra sin final...

Hoy no es fácil recordar cómo era la vida antes. Les he creído cuando me han dicho que estaba sola en el mundo y que este lugar, remoto, y este tiempo eran invencibles.

Antes de estos días de septiembre, abril, diciembre, mayo, noviembre..., cuando las venas de este pueblo se abrieron y hemos vivido un siglo de historia en una tarde, el mundo ha cambiado, y nosotros con él. Las historias que nos contaron sobre nosotros mismos y nuestro lugar dentro del mundo han perdido todo el sentido.

Ellos nos han dejado solos para caminar estas calles como extranjeros. De manera que caminamos, marchamos, escuchamos... voces de otras voces en otros lugares.

Hoy, en todas partes, todas las facetas de nuestras vidas son brutalmente reestructuradas, se reorganizan violentamente.

En todos lados hay guerra, una guerra sin campo de batalla, una guerra sin enemigo, una guerra en todos los lugares, mil guerras civiles, una guerra sin final: La Cuarta Guerra Mundial.


Con estas palabras se abre un documental (de inexplicable escasa difusión) que hace un recorrido a pie de calle por conflictos de origen económico, político y militar que afectan a millones de ciudadanos en Argentina, Suráfrica, Corea del Sur, Chiapas (México) y Palestina, indagando en las medidas -y sus brutales consecuencias- que adoptan las potencias mundiales a través del denominado "neo liberalismo".

La Cuarta Guerra Mundial (Documental)
Duración: 76 minutos

Sábado 15 de diciembre de 2007
12:30 h. Casa de la Cultura

Entrada libre.


lunes, 10 de diciembre de 2007

viernes, 7 de diciembre de 2007

ROJO EN EL CALENDARIO
(Sito)

Unidades y condenas
de un país de vertientes,
de rumores en cadena,
de temas pendientes.

Lecturas y partituras,
de opiniones variantes,
de sotanas sin curas,
de singulares talantes.

Península y esponja,
de lo que vino y vendrá,
de hábito de monja,
de dios y satanás.

Escudos y banderas,
de autóctonos injertos,
de cosidas fronteras,
de presentes inciertos.

Constitución y sus padres,
de tierra de nadie,
de distintas madres,
de cambios de aire.

Patrias y su España,
de chalet y chabolas,
de peines y marañas,
de divorcios y bodas.

miércoles, 5 de diciembre de 2007


PAPÁ CUÉNTAME OTRA VEZ
Ismael Serrano

Papá cuéntame otra vez ese cuento tan bonito
de gendarmes y fascistas, y estudiantes con flequillo,
y dulce guerrilla urbana en pantalones de campana,
y canciones de los Rolling, y niñas en minifalda.

Papá cuéntame otra vez todo lo que os divertisteis
estropeando la vejez a oxidados dictadores,
y cómo cantaste Al Vent y ocupasteis la Sorbona
en aquel mayo francés en los días de vino y rosas.

Papá cuéntame otra vez esa historia tan bonita
de aquel guerrillero loco que mataron en Bolivia,
y cuyo fusil ya nadie se atrevió a tomar de nuevo,
y como desde aquel día todo parece más feo.

Papá cuéntame otra vez que tras tanta barricada
y tras tanto puño en alto y tanta sangre derramada,
al final de la partida no pudisteis hacer nada,
y bajo los adoquines no había arena de playa.

Fue muy dura la derrota: todo lo que se soñaba
se pudrió en los rincones, se cubrió de telarañas,
y ya nadie canta Al Vent, ya no hay locos ya no hay parias,
pero tiene que llover aún sigue sucia la plaza.

Queda lejos aquel mayo, queda lejos Saint Denis,
que lejos queda Jean Paul Sartre, muy lejos aquel París,
sin embargo a veces pienso que al final todo dio igual:
las ostias siguen cayendo sobre quien habla de más.

Y siguen los mismos muertos podridos de crueldad.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.

martes, 4 de diciembre de 2007


LIMPIANDO ESCALERAS
Eduardo Jordá

A nadie se le ocurriría dejar las urgencias hospitalarias en manos de los técnicos de laboratorio. Un buen analista no puede ser un buen cirujano, y eso lo sabe cualquiera que tenga dos dedos de frente. Ahora bien, en materias de enseñanza son los técnicos de laboratorio –es decir, los pedagogos– quienes se ocupan de las anginas de pecho y de los politraumatismos. Es un hecho tan absurdo como peligroso, pero cualquiera que conozca el estado real de la enseñanza andaluza (y española) sabrá que es cierto. Y por desgracia los pedagogos no están solos en su tarea. Junto a ellos trabaja un ejército infatigable de burócratas y políticos que no han puesto los pies en un aula, pero que se creen los únicos autorizados a intervenir en el diseño curricular de los programas educativos. Y uso el horrible neologismo “diseño curricular” porque no hay un solo pedagogo (ni un solo poeta moderno, dicho sea de paso) que no sienta una fascinación incurable por la jerga incomprensible.

Desde la Logse de 1991, la educación española se ha dedicado a construir la casa por el tejado. Los alumnos no aprenden a leer divirtiéndose con tebeos (o con letras de hip-hop), sino que se les obliga a estudiar en el mismo lenguaje momificado que usan los pedagogos y los sindicalistas. Los niños no saben expresar con sencillez un sentimiento o una idea, ni aprenden a describir lo que ven (una calle, un compañero de clase). Tampoco se les enseña a asimilar lo que leen para que puedan sacar algo en claro. Nada de eso. Se les enseña filología (un coñazo) o análisis lingüístico (otro coñazo), porque a nadie se le ha ocurrido que las letras de los raperos Haze o Mala Rodríguez son mucho más útiles para los alumnos de ESO que toda la teoría de los monemas y los lexemas. En vez de leer a Lope de Vega, los alumnos de ESO deberían leer tebeos del Corto Maltés. Y en vez de estudiar “Conocimientos del Medio”, los niños de Primaria deberían aprender a leer y a escribir disfrutando de la lectura. Si no, vamos de cabeza al desastre educativo.

Un profesor en un instituto de secundaria le preguntó a una chica de 4º de ESO qué iba a hacer cuando dejara el instituto sin preparación alguna. “Yo lo tengo muy claro: limpiar escaleras y follar con mi novio”, le contestó la chica. El Estado –es decir, el contribuyente– se ha gastado mucho dinero en esa chica de 4º de ESO a la que sólo le interesa limpiar escaleras e “interrelacionarse de forma afectivo-sexual” con su novio (lo diremos como lo diría un pedagogo). Alguien debería enseñarle a esta chica que algún día se cansará de su novio, o él de ella, y que entonces sólo le quedarán las escaleras. O los “tramos ascensionales pedestres”, si preferimos decirlo con el nítido lenguaje de los pedagogos.

Diario de Cádiz 4/diciembre/2007

lunes, 3 de diciembre de 2007