viernes, 27 de junio de 2008

Tributo a nuestra historia ( Sin vida propia, 1991). Jose Luis Pérez Ruiz, el Santo


Testigo mudo fue la alameda
la vieja iglesia al fondo, noches de agosto,
tenso silencio de álamos blancos.
Moviéndose nerviosos
muerden sus uñas cruzando el atrío
actores que esa noche a sus abuelos revivirán,
y frente al escenario, tenso también,
espera un pueblo entero
sentado e inquieto con mucha fé.
Recorren sus entrañas ¿angustia o miedo? ,
un nudo en la garganta y en el pensamiento,
un mit0 que nadie quiso mover.
De pronto el cielo tiembla, voces al aire,
se mezclan los disparos con gritos de libertad,
y el fuego de una choza quiebra la noche.
Silencio de muerte vuelve a brillar.
Como en un puño unido saltan a un tiempo,
de sus asientos, se fué el temor.
Fundidos en aplausos intensos,
rompiendo sus complejos,
pueblo con actor,
sonaron vivas a Casas Viejas
que en la Alameda perdurarán,
y en sus cimientos se estremecieron, al recordar,
aquella historia las viejas piedras,
con sangre escrita de libertad,
de campesinos dando la vida por su ideal

jueves, 26 de junio de 2008

TINTERO DIGITAL

Preguntas sin retórica
Sito y Ángel Bancalero

¿quién….
se llevó la barbacoa creyendo que era un radar?
ha visto alguna nutria en el pantano?
salvará el chacarrá?
le dio mala fama al gandano?

¿qué…
pasó con el Cuervo del Monasterio?
fue del moro de la Torre?
verdad tienen los misterios?
fue del sello y el sobre?

¿cómo…
se hace una espoleá?
se cogen los quesillos?
se canta en carnaval?
se regatea en el baratillo?

¿cuándo…
habrá wi-fi en la colá?
brotará agua de la Calcetilla?
se acabará el contrabando con Gibraltar?
será el Tajo la octava maravilla?

¿dónde…
están los huesos del campo del golf?
quedó la tienda de Catalina?
tiene el tintero Pepe Sansón?
canta el Bombilla por Sabina?

lunes, 23 de junio de 2008

CANCIÓN

AMIGA MALA SUERTE
Los Secretos

Buscar y no encontrar lo que has tenido y has perdido.
El principio y el final de cualquier camino por el que has huido hacia atrás.
En tu río me ha arrastrado la corriente,
te miro y pareces diferente,
a nadie tengo nada que contar y me da igual,
aún me queda una partida por jugar
con mi amiga mala suerte, mi amiga y mi rival.
La tierra contra el mar, luchan esta noche a este lado de la ciudad.
Dormir sin despertar de un sueño prohibido del que salgo herido al final.
El viaje me llevó a ninguna parte,
a un lugar donde no podré encontrarte,
donde nadie sabe contestar, pero da igual,
aún me queda una partida por jugar
con mi amiga mala suerte, mi amiga y mi rival,
con mi amiga mala suerte.
En la vida avancé contra corriente,
he perdido tu mirada entre la gente,
no tengo nada más que malgastar, voy a esperar,
aún me queda una partida por jugar
con mi amiga mala suerte, mi amiga y mi rival,
mi amiga mala suerte.

viernes, 20 de junio de 2008

COSMOVISIÓN ANDINA


fragmento de Memorias del Fuego II. Las caras y las máscaras.
LA PACHAMAMA
Eduardo Galenao


"En el altiplano andino, mamá es la virgen y mamá son la tierra y el tiempo. Se enoja la tierra, la madre tierra, la Pachamama, si alguien bebe sin convidarla. Cuando ella tiene mucha sed, rompe la vasija y la derrama. A ella se ofrece la placenta del recién nacido, enterrándola entre las flores, para que viva el niño; y para que viva el amor, los amantes entierran cabellos anudados. La diosa tierra recoge en sus brazos a los cansados y a los rotos, que de ella han brotado, y se abre para darles refugios al fin del viaje.


Desde debajo de la tierra los muertos la florecen".

jueves, 19 de junio de 2008

PINTURA

Aunque lo pueda parecer, no es Vicente Peña montando a caballo en la Romería de Las Lagunetas. Es el cuadro llamado "Carlos V a caballo en Mühlberg" del pintor veneciano Tiziano.

miércoles, 18 de junio de 2008

PRENSA

EL MIEDO DEL DEFENSA ANTE EL PENALTI
La Voz, 18-junio-2008

Imagino a Abraham Paz, que por lo común ha jugado de defensa central, midiendo la portería de Santol, cuando corría el minuto 95 en el partido del Cádiz contra el Hércules el pasado domingo. Uno a Uno en el marcador y la última oportunidad para el Cádiz de evitar la caída a los infiernos de Segunda B. Supongo que el jugador portuense se mordería el labio y contemplaría el balón como Clint Eastwood y Lee Van Cleef miraban a sus respectivos revólveres en la última secuencia de La muerte tenía un precio. Sólo faltaba la repetida melodía de un silbido en el estadio alicantino. He ahí la soledad del jugador de fondo, cuando no sólo el portero pasa miedo ante el penalti. El futbolista disparó, por fin, dio en el poste, rebotó contra la espalda del guardameta y el árbitro ni siquiera pitó corner. Ahí fue el llanto y el crujir de dientes, la tarde se puso bíblica y más de un millar de cadistas, a llorar. Córdoba, en cambio, era una fiesta: la derrota gaditana había salvado a los suyos, paradojas de la liga.

Ahora, cuando el derrotismo habitual ha encontrado en Abraham Paz un muñeco virutero al que echar las culpas de la debacle, sin tener en cuenta ni su prestigio ni la más que irregular temporada de su equipo, con el tradicional baile de entrenadores, cabe preguntarse si ese deportista treintañero que ha dado tardes de gloria y cuya mala potra vino a visitarle el 18 de junio, no encarna en realidad ese eterno mal fario de la ciudad toda. Y es que cuando Cádiz empezaba a disfrutar de la Casa de Contratación, se acabó lo que se daba, la Carrera de Indias, el siglo XVIII, las obras de la Catedral y los palacios genoveses. Cuando anotó en el marcador de la historia la primera Constitución liberal de este país, pocos podían presumir que el árbitro Fernando VII habría de anular el partido y el resultado, perdiendo sucesivamente las prórrogas en las breves revanchas de libertad que tuvimos durante el siglo XIX. Abraham Paz no sólo era Abraham Paz sobre el césped del Rico Pérez. Era Fermín Salvochea, siendo tan grande y muriendo tan pobre. Era las murallitas de Cádiz, contra las que los franceses se rompieron la cabezota, pero que el propio Cádiz tiró abajo pensando erróneamente que de las cenizas de sus escombros renacería el progreso de la ciudad.

Históricamente, los gaditanos han embarcado la pelota de su futuro en tejados ajenos. Si algo iba mal, se encogían de hombros y echaban la culpa al Estado, al alcalde, a Puerto Real, a Algeciras o a Jerez. El cadismo corre el riesgo de comportarse a su vez de esa forma timorata y pensar que la culpa de sus males la tiene un simple defensa a quien, en el momento decisivo y en el lugar apropiado, le fallaron los nervios y el gol que ya se cantaba en la garganta de los finales felices. Los habitantes de esta rara ciudad que entroniza a los gladiadores e ignora a sus científicos, llevamos dos siglos fallando todos los tiros libres y nadie tiene en cambio esa extraña sensación de guerrero vencido, cautivo y desarmado, que debe estrangular hoy al bravo corazón de Abraham Paz. La leyenda negra no sólo le concierne a él sino a todo el equipo. Como la decadencia local no sólo incumbe a Cádiz en abstracto sino a cada uno de sus vecinos. Unos y otros hemos perdido muchos partidos, pero la liga de la historia sigue disputándose y la victoria final de ese largo encuentro todavía puede ser nuestra. Sólo hace falta ponerle ganas aunque a menudo nos falle el alirón del entusiasmo.

lunes, 16 de junio de 2008

FLAMENCO

Petenera

Te he dicho que no te quiero
pa no hacerte sufrir más
que este querer tuyo y mío
lo tenemos que acabar
ayuda, por dios, te pío.

Dicen que la petenera
cuentan que la petenera
pasó sudores de muerte
más grandes los paso yo
mare de mi corazón
que no me dejen ni verte
estoy muriendo de amor.

domingo, 15 de junio de 2008

PRENSA

Futbolista
Manuel Vicent
(El País 15/junio/2008)
La imagen del futbolista, que antes sólo aparecía en los cromos y que ahora se ve todos los días en la televisión, queda grabada en la memoria del niño durante muchos años. Para un niño de siete años el futbolista es un hombre muy mayor. En los cromos antiguos, envuelto en un olor a linotipia, el futbolista aparecía con botas muy rudas, los calzones toscos, las rodillas gordas, la camiseta apretada, el cuello con cordoncillos, el escudo del equipo sobre la tetilla izquierda, el rostro muy grave y los brazos cruzados. Alguno llevaba un pañuelo atado en la cabeza. Ninguno sonreía. El niño se hacía adolescente y aquella imagen del futbolista permanecía inmutable.
El adolescente se convertía en adulto y en su cerebro llevaba todavía el cromo que había contemplado cuando tenía siete años. El futbolista le seguía pareciendo un hombre muy mayor, aunque él ya era un señor casado y fumaba puros. Cuando la televisión comenzó a retransmitir los partidos, la imagen del futbolista pasó de los cromos a la pantalla. Por primera vez se veía a los jugadores correr detrás del balón, saltar, rematar y abrazarse después del gol. Al espectador, que un día fue niño, aún le parecía que eran unos hombres muy adustos en pantalón corto y el rostro sudado, hasta que un día tuvo una extraña visión que lo dejó perplejo. La revelación se produjo cuando vio a los jugadores vestidos de calle, fuera del cromo, fuera de la pantalla, fuera del campo. De pronto se dio cuenta de que eran realmente unos críos y él tenía ya 40 años. Esa percepción es la primera señal de que la juventud ha terminado, que la madurez ya es inapelable y que uno se está haciendo viejo. Ahora mismo unos niños verán a Casillas o a Torres tan mayores como los de mi generación veíamos a Zarra o a Puchades, como los niños de los años cincuenta del siglo pasado veían a Kubala, a Di Stéfano y luego otros a Pirri, Kempes, Cruyff, Maradona, Zidane y ahora a Cristiano Ronaldo. La imagen de los jugadores de su equipo será un paradigma del tiempo detenido y los niños de hoy crecerán sobre los rostros de esos héroes hasta que descubran que en el césped de los estadios el esplendor de la juventud permanece siempre renovado mientras ellos han envejecido en las gradas.

jueves, 12 de junio de 2008

TINTERO DEL MOVIMIENTO NACIONAL

Viudos de Carmencita Polo
Sito

Reclamos, burladeros, escopetas al cielo,
barbos, banderitas, gomina, perdigones,
llaveros aguilados, plañideras, novias con velo,
rescoldos, misa de doce, polvorones.

Ruidos de sables, marchas militares,
mano dura, la letra con sangre entra,
falanjitos, Riveritas en los altares,
caídos sin valles, maquis de reyerta.

Jabón lagarto, mantilla, orden,
Blas y sus piñeros, castolicismo,
bajo palio, camuflajes que esconden,
new NO-DO, caza mayor al cinismo.

Reconquistas, recelos y pemanes,
División Azul, patria es igual que sangre,
un dios para cada raza, subnormales,
folklores impopulares, corazones de vinagre.